TOCAR FONDO PARA ELEVARSE. "Cuando más damos, más recibimos"
Conversamos con
George Hamilton Pérez, fotógrafo contemplativo, sobre la vida, la
transformación y la conexión entre el arte y el crecimiento personal. Con su
estilo directo y sin rodeos, nos invita a ver el mundo con otros ojos y a
entender que, aunque hayamos estado en el barro, siempre podemos elevarnos.
— George, dices que tocar fondo es una posición privilegiada. ¿Por qué?
Porque cuando ya
no puedes caer más, la única opción que te queda es levantarte. Suena duro,
pero también es una oportunidad. Cuando la vida te sacude fuerte, cuando todo
parece desmoronarse, ahí es donde realmente puedes cambiar. Es como si el dolor
nos despertara. Jesús lo dijo hace siglos: "Bienaventurados los que
sufren". No porque el sufrimiento sea algo bueno en sí mismo, sino porque
desde ahí puedes reconstruirte.
— En tu
trabajo como Fotógrafo Contemplativo, ¿cómo se refleja esta idea de
transformación?
La fotografía
contemplativa no es solo hacer fotos bonitas. Es una forma de ver el mundo, de
estar presente, de encontrar belleza en lo simple. Si aprendemos a mirar con
atención, nos damos cuenta de que la luz siempre regresa, incluso después de la
noche más oscura. Es un ejercicio de transformación: primero cambia la forma en
que miramos, y luego cambia nuestra vida.
— Hablaste del
corazón y el dedo pequeño del pie. ¿A qué te refieres?
(Risas) Es una
metáfora. Si el cuerpo colapsa, ¿qué parte podemos prescindir y cuál es
esencial? El corazón es vital porque su función es dar, bombear vida a todo el
cuerpo. En cambio, el dedo pequeño del pie solo se nutre a sí mismo. En la vida
pasa igual: cuando más damos, más recibimos. El amor, el dar, es la verdadera
clave de la prosperidad.
— ¿Qué consejo
le darías a alguien que siente que ya tocó fondo?
Primero, que sepa
que no está solo. Segundo, que entienda que el pasado no define el futuro. Lo
importante no es de dónde venimos, sino hacia dónde vamos. Y tercero, que en su
proceso de elevarse, ayude a otros a hacer lo mismo. Ahí está el verdadero propósito:
crecer y, en el camino, extender la mano a quienes aún están en el barro.
George Hamilton
Pérez nos deja con esta idea poderosa: la vida es un viaje de transformación y
la fotografía contemplativa es una herramienta para verlo con claridad. Porque,
al final, lo importante no es cómo empezó nuestra historia, sino cómo la terminamos.

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