Durante muchos años mi vida estuvo marcada por la velocidad
Trabajaba como movilero de radio y mis días transcurrían entre llamados, entrevistas, coberturas y cierres. Había jornadas en las que realizaba diez o doce notas. La creatividad estaba presente, pero también una sensación permanente de urgencia. En aquel tiempo creía que avanzar significaba moverse cada vez más rápido. La profesión me enseñó mucho. Me permitió conocer historias extraordinarias, personas admirables y lugares que de otra manera nunca habría visitado. Sin embargo, con el paso de los años empecé a notar algo que al principio me costó aceptar: la velocidad también tenía un precio. Cuando vivimos corriendo, vemos muchas cosas, pero observamos pocas. La fotografía contemplativa llegó a mi vida de una manera inesperada. No apareció como una técnica ni como una especialidad fotográfica. Apareció como una invitación a detenerme. Y cuando me detuve, ocurrió algo curioso. Las historias no desaparecieron. Al contrario. Comencé a descubrir historias que antes no podía ...





