Contemplar: una forma antigua de volver a mirar
Durante mucho tiempo pensé que la contemplación era una palabra religiosa. Quizás porque la escuchamos asociada a monasterios, retiros, oración, meditación y personas que buscan respuestas en lugares alejados del ruido cotidiano. Pero con el tiempo empecé a sentir que la palabra era mucho más grande que cualquier religión. La contemplación no le pertenece a nadie. No es propiedad del cristianismo, del budismo, del hinduismo, del taoísmo ni de ninguna otra tradición. Tampoco es patrimonio de los fotógrafos. Es, antes que nada, una posibilidad humana. Contemplar es mirar con atención. Es detenerse lo suficiente para que aquello que tenemos delante deje de ser simplemente una cosa. Y quizás ahí comienza la fotografía. La pausa antes de la imagen Vivimos en una época que nos empuja permanentemente hacia el hacer. Hacer más. Producir más. Responder más rápido. Mostrar más. Consumir más imágenes. Incluso cuando fotografiamos, muchas veces lo hacemos desde esa misma lógi...






