"Enseñar desde las emociones es un acto revolucionario"
Entrevista a George Hamilton Pérez, fotógrafo contemplativo y guía de artistas de la luz.
George Hamilton Pérez no solo saca fotos, las respira. Las escucha. Las siente. En su andar sereno y su mirada entrenada para ver lo invisible, este fotógrafo contemplativo se ha convertido en una especie de chamán de la imagen, un guía que invita a otros a descubrirse a través de la luz. Su forma de enseñar rompe con lo tradicional: no habla desde la técnica, sino desde el corazón.
—¿Cómo llegaste a la Fotografía Contemplativa?
—Fue un llamado. No hubo una hoja de ruta. Simplemente, un día dejé de mirar para empezar a ver. Empecé a sentir que la cámara podía ser una herramienta para habitar el presente. Con el tiempo entendí que mi camino no era solo tomar fotos, sino acompañar a otros a descubrir el suyo.
—¿Y qué significa enseñar desde las emociones?
—Es volver a lo esencial. Muchos enseñan desde la técnica, pero se olvidan que el arte nace del sentir. En mis talleres propongo lo contrario: primero conectar con lo que uno siente, con la intuición, con esa voz interna que sabe más que nosotros. Enseñar desde las emociones es un acto revolucionario, porque implica confiar en lo que somos.
—¿Qué observás en quienes se acercan a tus talleres?
—Muchos llegan desconectados de sí mismos. A veces no se dan cuenta de que tienen una sensibilidad latente, que han reprimido por mandatos familiares o sociales. Vivimos en un mundo que nos exige ser técnicos, eficientes, pero nos olvidamos de jugar, de crear. En cada encuentro intento despertar esa curiosidad que viene de fábrica, esa capacidad de asombro que nos hace humanos.
—¿Qué rol juega la intuición en el arte?
—La intuición es la llave. Nos enseñaron a dudar de ella, pero en realidad es el camino más directo hacia nuestra misión. Cuando uno deja de seguir un molde y empieza a escuchar lo que realmente siente, todo cambia. No se trata de pensar la foto perfecta, sino de sentirla. Dejarse llevar.
—¿Cómo vivís el acto de enseñar?
—Para mí es una forma de amar. Amo compartir, amo hacer fácil lo que otros complican. Cada vez que acompaño a alguien, aprendo algo nuevo. Siento que la energía que circula en esos momentos es única. Es un viaje compartido, de ida y vuelta.
—¿Cuál es tu mensaje para quienes quieren iniciar un camino artístico?
—Que confíen. Que se permitan ser. Que se hagan amigos de la sorpresa, del error, del contraste. Que paren, respiren y escuchen. Todos venimos completos de fábrica. No hay que llenar ningún vacío, solo reconectar con lo que ya somos. Y para eso, no hay mejor camino que hacer desde el sentir.



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