“La cámara no muerde”, entrevista a George Hamilton Pérez
Algunos dicen que para hacer fotografía hay que tener una súper cámara, otros que es cuestión de técnica, y muchos no se animan porque piensan: “¿y si me sale mal?”. George Hamilton Pérez, periodista y fotógrafo contemplativo, tiene una respuesta que desarma todos esos miedos: “La cámara no muerde”. Con esa frase, entre risas, empieza a contar cómo la fotografía contemplativa se volvió su manera de vivir y enseñar.
—Es una invitación a frenar un poco. Hoy todo va tan rápido que miramos sin ver. La Fotografía Contemplativa te propone algo distinto: no correr detrás de la foto perfecta, sino dejar que las imágenes te encuentren. Es aprender a observar sin apuro, con calma. Y ahí aparece la magia.
—Que ese miedo es normal, pero que en realidad no hay nada que perder. No hace falta ser experto, ni tener una cámara profesional. Podés arrancar con tu celular. El secreto está en la mirada, no en el aparato. Y si la foto te sale movida o rara, mejor todavía: ahí está tu estilo empezando a nacer.
—¡Claro que no! Yo siempre digo que la fotografía contemplativa es como bailar. Nadie espera que en tu primer paso te muevas como un profesional. Vas probando, te reís, te tropezás y volvés a intentarlo. La diferencia es que acá el público sos vos mismo… y la cámara no te va a juzgar.
—Pasa algo hermoso: descubren que la fotografía no es un examen, sino un juego. Empiezan a ver colores que antes no notaban, formas que pasaban desapercibidas. De repente, una hoja caída en la vereda se convierte en un universo entero. Y ahí es cuando entienden que la Fotografía Contemplativa no solo es para hacer fotos: es para vivir mejor.
—Que se animen. Que no esperen a tener la cámara ideal, ni el momento perfecto. El momento es ahora. La Fotografía Contemplativa es como un guiño del alma: si cerrás los ojos por miedo, te lo perdés.


Comentarios
Publicar un comentario