ENFOCATE: mirar hacia adentro para volver a encontrarte


Querido yo:

Hoy me detuve frente a la cámara, pero en realidad no estaba buscando una foto.
Estaba buscándome.

Durante mucho tiempo miré hacia afuera: las obligaciones, las heridas, los ruidos, las expectativas, las pérdidas, las máscaras. Y en medio de todo eso, muchas veces olvidé observar al hombre que seguía resistiendo en silencio. Este autorretrato no nació desde la vanidad; nació desde la necesidad de reconocerme vivo.

Al principio fue difícil.
Sostener una cámara frente a uno mismo es mucho más que presionar un botón. Es enfrentarse a la propia mirada. Aceptar las sombras. Descubrir cansancios escondidos. Ver las marcas del tiempo y entender que cada una cuenta una historia.

Pero con los años comprendí algo importante: enfocarse no es solamente una cuestión de lentes. También es una decisión espiritual.

Porque cuando uno aprende a mirarse con honestidad, empieza lentamente a sanar.
Y cuando sana, deja de sobrevivir para empezar verdaderamente a vivir.

Hoy agradezco este camino.
Agradezco cada etapa, incluso las más oscuras, porque me trajeron hasta aquí. Todavía tengo dudas, todavía hay heridas, todavía hay días difíciles… pero también hay luz. Y esa luz ya no la busco afuera. Vive dentro de mí.

Por eso sigo apostando a compartir el despertar.
Sigo creyendo que el arte, la fotografía y la sensibilidad pueden tocar almas.
Sigo creyendo que detenerse un instante frente a una imagen puede ser el comienzo de una transformación.

Este retrato no habla solamente de mí.
Habla de cualquiera que haya tenido miedo de mirarse profundamente.
Habla de quienes siguen aquí después de tantas batallas silenciosas.
Habla de quienes aún están aprendiendo a quererse.

Y si alguna vez alguien lee estas líneas, deseo que recuerde esto:

Enfocar.
No en lo que te falta.
No en lo que perdiste.
No en cómo te juzga el mundo.

Enfocate en la luz que todavía habita en vos.

Porque mientras esa luz exista, siempre habrá un nuevo comienzo.

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